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Mei - "Crónicas Oscuras" ó "De Turismo en el Desierto Negro"

https://youtu.be/AVcptr4AiMA

Hola! Soy yo, vuestro amigo y vecino, el guiri.

Aquí me tenéis un día cualquiera contemplando el horizonte de vuestro glorioso y brillante mundo.

Parezco un baleniense en ropas hasiaticas, lo sé, pero no os dejéis engañar, este es el cuerpo y las ropas que había a mano cuando llegué aquí, o mejor dicho, volví.

Es cierto, yo ya hollé este mundo cuando la Luna era joven y las hijas de Sylvia no se habían traicionado entre sí.

Ya estuve aquí cuando Valencia era un vergel comenzando a ser devorado por las arenas del desierto.

Contemplé como los mares inundaban la tierra para luego retirarse tras siglos sumergiéndolas.

Y en el fondo, nunca me marché de vuestro lado.

Mejor comencemos por el principio.

 

El Mundo Oscuro, hace 5 eternidades.

Te lo estabas oyendo venir, lo sé, esta vocecita fina y cristalina que tenemos los oscuros es de lo más característica, ¿verdad?
Mi nombre es Mei, en Haso es típico de las mujeres y significa "dulce" (nota al margen: los oscuros no tenemos género, no veáis que quebradero de cabeza me estáis dando con vuestro estúpido dimorfismo).

Sin embargo "mei" en el Mundo Oscuro significa "traidor"... sí... has leído bien, al parecer soy un traidor a mi estirpe. Si es que uno no puede tener independencia de pensamiento en medio de esta gentuza, pero no adelantemos el pasado.

Aquí me tenéis durante mi más tierna infancia en una clara mañana de verano en mi mundo. Para aquellas me llamaba Astemekadapai.

Nuestro sol no llegaba a estrella mortecina, era más bien como una canica roja en el firmamento, así que casi todo se vería marchito y moribundo desde vuestra perspectiva, un lugar donde la claridad son sombras y las sombras tinieblas, donde el viento se siente como una lija soplando frío de día y gélido de noche, arrastrando el polvo que arrancaba del mundo, como si lo exfoliase todo a su paso. Un auténtico paraíso.

Pero como sucede con todo... se fue al garete.

El mundo Oscuro, hace 3 eternidades

Durante mi adolescencia nuestra canica luminosa decidió morirse.
Apagón general, se acabaron las vistas.
El Mundo Oscuro se volvió... bueno... totalmente oscuro.

Para aquella época yo ya lucía tremenda cresta... pero entendámonos, negro sobre negro..
poco iba a verse en esta foto, tendréis que fiaros de mi.

Aquello no nos sentó demasiado bien, la verdad, todo comenzó a morirse a nuestro alrededor.
No nos quedó más remedió que ir en busca de nuevos hogares y dispersarnos a lo largo de diversos mundos, yo acabé aquí con un montón de mis compatriotas, en este maravilloso lugar lleno de luz hasta durante la noche.

Ahí es donde surgió mi conflicto con los demás oscuros, ellos no apreciaban toda la colorida vida que se extendía por doquier, anhelaban un mundo mortecino de tonos apagados, sus ojos les dolían ante tanta claridad, comenzaron a mirarme raro por disfrutar de todo lo que encontraba a mi alrededor.

De forma inevitable entraron en contacto con Hadum, pareció mostrarse favorable a ellos, prometiéndoles un mundo adaptado a su medida si le servían para instaurar su reinado llevando las tinieblas a todos los rincones de esta realidad.

No pude evitarlo, me opuse firmemente.
Tampoco logré evitarlo, perdí esa batalla, estaba yo solo contra todo mi pueblo.

https://youtu.be/1Nfwi-ohD48

Serendia, unos días antes del último festival de Termian.

Dormía en medio de la oscuridad, atrapado dentro de una horrible estatuilla tallada en un cristal de piedra oscura, oculta en el interior de una de las estatuas que adornan los altares de Hadum, olvidada en medio del bosque serendino.
Entonces sucedió, mi prisión se abrió y se hizo la luz, adormecido me costó percibir lo que acontecía a mi alrededor, se oían graznidos, gritos inconexos, la fría y cortante voz de una mujer.

La vi en aquel momento en toda su gloria, una joven pálida y escuálida, de una despiadada belleza mortecina, la luz parecía decaer asfixiada a su alrededor, sobre ella una agitada tormenta síquica se revolvía tronando con cada uno de sus pensamientos. Era absolutamente magnífica, tremendamente taciturna, simplemente perfecta, y aún por encima generosa, arrojó cerca mía un cuerpo moribundo, una vasija donde poder contenerme, un títere con el que poder tocar, olfatear y saborear el mundo, no sólo verlo y oírlo, el mejor regalo de toda mi maldita existencia.

Era inevitable que en ese momento, mientras desaparecía en un estallido de tinieblas, la amase como a una igual, más aún, como a una madre.

Con toda la voluntad acumulada a lo largo de varias eternidades resquebrajé la estatuilla de piedra oscura en la que me habían encerrado mis antiguos compañeros. Me avalancé dentro de aquel cuerpo y la consumí para crearme un recipiente a la imagen y semejanza del hombre que exhalaba sus ultimo aliento mientras devoraba toda la información que pasaba por su mente en aquellos últimos instantes de vida.

Jeroglíficos... todo putos jeroglíficos... ni una fiesta, ni un baño en la playa, ni una pareja, ni un mísero baile en una romaría... aquel desdichado se había pasado toda su vida estudiando lenguas muertas, encerrado en una polvorienta biblioteca... el único acto social que cruzó por su mente durante aquellos eternos últimos segundos fue su graduación universitaria, y ni si quiera se pasó por la fiesta, sólo fue a recoger el diploma el muy estirado.

Por no tener no tenía ni una estética decente, con el pelo cortado a lo monje, sólo le faltaba la tonsura, así que me di el capricho y PLOP! crestaca para la cabeza, como debe ser.

Termian

Mientras recorría de nuevo este mundo, disfrutando con todo lo que había cambiado, percibí multitud de carromatos y peregrinos, iban en la misma dirección y reinaba un ambiente festivo. Decidí seguirlos llevado por mi malsana curiosidad.

¡Amo este mundo!
Ese fue mi primer pensamiento cuando llegué al festival en la playa, la gente sí sabe pasárselo bien aquí, no como en mi pueblo que son más edgies que un grupo de grincore.

Estaba disfrutando del color y la música y las risas cuando vi algo terrible, un niño desprotegido estaba a punto de ser atacado por un monstruoso espíritu oscuro que había conseguido hacerse un cuerpo de arena, se alzaba sobre el muchacho con la boca muy abierta, claramente con pretensiones de comérselo. Cogí lo primero que encontré y me lance a salvar a aquella pobre criatura.

En serio que no entiendo el revuelo que se montó, el niño llorando, toda la gente gritándome en un montón de idiomas que no entiendo, no comprendía nada de nada. Me zarandearon alejándome del lugar hasta que mis ya harapientas ropas, las mismas que portaba aquel regalo, se desgarraron dejándome sin ellas.
Que a mi me daba igual, la verdad, los oscuros no gastamos de estas fruslerías. Pero parece ser que a la gente de aquí les molesta sobremanera la visión de un cuerpo desnudo.

Tuve que huir de ellos, se estaban poniendo agresivos, en mi escapada vislumbre unas ropas secando sobre una barandilla, nadie parecía atenderlas así que me las llevé adentrándome en la maleza para vestirme y poder volver a mezclarme con la gente.

Estaba andando entre todo el mundo cuando vi una nubecita de tormenta síquica flotando por ahí, me acerqué... no, no era mi maravillosa madre.
Era una hasiática con una mirada carente de alma. Nos quedamos parados el uno frente al otro, la mirada que me echó me dio a entender que estaba pensándose en partirme por la mitad para quitarme de su camino... Habría sido una experiencia de lo más interesante la verdad, pero por desgracia en su lugar se fue mirando a otro lado mientras pasaba casi rozándome, como queriendo demostrar que había decidido ignorarme... Olía bien, desprendía una fragancia a peligro, a una amenaza subyacente nacida de un dolor profundamente arraigado, era una perla negra en medio de un mar de luz.

¿Qué otra cosa podía hacer sino seguirla? Creo que va a ser una de mis paisajes humanas favoritas, pero no la que más.

https://youtu.be/xOBTs5SVNRM

No sé donde carajo estoy

Me perdí.. me perdí mucho.
Pero ha merecido la pena.

Me crucé con unas nutrias muy amables, no pareció molestarles que me comunicase por señas, creo que primero pensaron que era mudo. Cuando descubrieron que no conocía ningún idioma, al menos no de forma oral, se volcaron a enseñarme el suyo.
Ha sido el día más intenso de mi existencia pero carai... ahora conozco mil palabras en nutrio y puedo comunicarme con la gente a mi alrededor. Tengo unas ganas tremendas de encontrarme con alguien y poder decirle "Cui Cui! Cuui cu-cui cuiîi Cü?"

En este preciso momento estoy en un campo que me recuerda mucho a mi hogar durante mi infancia, a un primer vistazo comparado con los de alrededor diríase que está descuidado, que su dueño murió y nadie volvió a atenderlo, pero se le ve con trabajo reciente y esfuerzo diario.
Sea quien sea quien cultiva ésto lo hace verse así a propósito, plantas retorcidas, quemadas, marchitas. Me parece maravilloso, creo que me voy a parar aquí un rato, tumbado entre las resecas flores, sean de lo que sean, oliendo su feneciente aroma.

Puede que con suerte me encuentre con quien las cuida y pueda decirle lo tremendamente agradable y hogareño que me resulta encontrarme con algo así.

Por cierto, comienzo a tener hambre.

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Winter